La madrugada del domingo se tornó oscura para Sorin, el portero de una conocida discoteca en Campos. En medio de la fiesta de carnaval, un cliente descontrolado decidió actuar de forma violenta. «Me pegó por detrás y caí al suelo», relata Sorin, quien ahora se encuentra en el hospital Son Llàtzer con el ojo visiblemente hinchado debido al puñetazo recibido.
Una historia que se repite
La agresión ocurrió alrededor de las 00:30 horas, dentro de una carpa llena de vida y alegría. Sin embargo, no es la primera vez que este cliente problemático causa estragos. «Es alguien a quien ya le he visto pegar a dos guardias civiles vestidos de paisano aquí mismo», comenta con frustración Sorin, añadiendo que esta persona tiene prohibida la entrada al local.
En un intento desesperado por evitar consecuencias legales, el padre del agresor incluso le ofreció dinero para que no lo denunciara. Pero Sorin no aceptó; es un hombre íntegro y sabe que la violencia no puede quedar impune.
A día de hoy, el individuo enfrenta una dura acusación: dos años y medio tras las rejas por agredir a dos agentes en un incidente anterior ocurrido el pasado 9 de julio. El juicio tendrá lugar próximamente en los juzgados de Vía Alemania en Palma. Las heridas provocadas son serias; uno de los agentes sufrió una fractura en la nariz y otros daños faciales, mientras que el segundo quedó con contusiones dolorosas.
Un recordatorio más de cómo algunas noches divertidas pueden dar un giro inesperado hacia la violencia. ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo estas actitudes? La comunidad merece espacios seguros donde disfrutar sin temor.