En un día que prometía ser épico, Eduardo Horrach, el valiente armador del Real Club Náutico de Palma, y su tripulante Andreu Juan Roig se lanzaron a la aventura de las 200 Millas A2 de Altea. Esta regata, reconocida como una de las más duras del Mediterráneo, no decepcionó. Con vientos desafiantes, la travesía se convirtió en una prueba real de resistencia.
Un recorrido que marca el carácter
La ruta, que abarcó 190 millas náuticas entre Altea e Ibiza y vuelta, reunió a 30 embarcaciones dispuestas a demostrar su valía. El Azuree cruzó la meta con un tiempo total de 27 horas, 47 minutos y 24 segundos, lo que le valió el segundo puesto en la general. Aunque quedó a solo 20 minutos del vencedor absoluto, el Guaguanco IV —con los experimentados Juan y Thierry Lallemand al mando— quienes lograron un impresionante tiempo de 27 horas, 35 minutos y 40 segundos.
No todo fue fácil; la competencia se dividió en tres grupos y cada barco tuvo que enfrentarse a condiciones extremas. En la categoría ORC A, el triunfo fue para el Modul de Félix Comas y Florian Kreis. Mientras tanto, en ORC B, los dos primeros lugares fueron ocupados por los mismos barcos que lideraban la clasificación general: Guaguanco IV primero y Azuree segundo. La participación mallorquina también brilló con el Huayra, capitaneado por José Antonio Martín y Gabriel Catalá, quien finalizó en decimotercera posición.
Así que aquí estamos celebrando un logro significativo para nuestro Azuree. Este subcampeonato no es solo una medalla; es un testimonio del esfuerzo colectivo y del espíritu indomable de quienes navegan por estas aguas. ¡Que siga la aventura!