Imagina la emoción de volver a sentir lo que es estar al volante, esa mezcla de nervios y pura adrenalina. Eso fue exactamente lo que le sucedió a Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, quien tuvo la oportunidad de revivir sus días como piloto de rallies. Se enfundó el mono y el casco para ponerse al mando del impresionante Ford Raptor T1+ en el desierto, como si fuera Carlos Sainz por un día.
Un día para recordar
Esta experiencia llegó tras el Abu Dhabi Desert Challenge, donde Ben Sulayem no solo asistió a los eventos; ¡se metió en la acción! Con una sonrisa de oreja a oreja, saltó al asiento del Raptor, previamente ocupado por Mitch Guthrie. Y sí, se notaba que estaba disfrutando cada momento mientras surcaba las dunas y recorría esos terrenos difíciles que solo un coche como este puede conquistar.
Como él mismo ha reconocido en numerosas ocasiones, Sainz es uno de sus ídolos. Así que emularlo por un rato fue más que un simple capricho; era una forma de conectar con su pasión por el automovilismo. Al bajarse del vehículo, no pudo evitar decir: «Gracias por darme la oportunidad de conducirlo; cuando acabé solo pensaba en dar otra vuelta». Palabras que reflejan ese deseo innato de seguir disfrutando la velocidad y el control.
A veces parece que estos momentos tan simples son los que realmente nos llenan. El rugido del motor y el viento en la cara son recordatorios perfectos de lo viva que está esta afición.