La tarde del pasado fin de semana, un suceso terrible sacudió las calles del Illot. Un joven, que no alcanzaba los 25 años, se convirtió en víctima de un atropello durante una riña que estalló entre varios individuos. La escena era caótica; gritos, empujones y, de repente, el estruendo del impacto. Nos preguntamos: ¿hasta dónde hemos llegado?
Un incidente que nos interpela
A veces parece que la violencia se ha normalizado en nuestros barrios. Lo triste es que este no es un caso aislado. El joven, con lesiones graves, fue rápidamente trasladado al hospital mientras los testigos aún digerían lo ocurrido. La impotencia se palpaba en el ambiente; algunos afirmaban haber intentado intervenir para calmar la situación.
¿Qué debemos hacer ante esta realidad? Debemos reflexionar sobre nuestro entorno y la falta de acciones efectivas para prevenir estos episodios. No podemos seguir mirando hacia otro lado mientras nuestras calles se convierten en escenarios de agresiones y atropellos innecesarios.