En el corazón del Mediterráneo, La Savina se erige como una puerta abierta a la mágica Formentera. Cada día, miles de visitantes cruzan sus aguas cristalinas en busca de la tranquilidad y belleza que esta isla ofrece. Pero, ¿qué está pasando realmente en este rincón del paraíso? La realidad es más compleja de lo que parece.
Un destino en peligro
A medida que las olas llegan a la orilla, también lo hacen los desafíos. Este lugar, antaño un remanso de paz, se enfrenta a un monocultivo turístico que amenaza con tirar a la basura su esencia. Las voces críticas resuenan: “No podemos permitir que nuestro hogar se convierta en un parque temático”, dice María, una residente local que ve cómo su entorno cambia cada verano.
Las aulas vacías también son parte del relato. Niños sin clases de inglés durante meses por falta de docentes; esto no es solo una estadística, es el futuro de nuestros pequeños. Y mientras tanto, los grandes tenedores siguen acumulando beneficios.
No hay duda: La Savina necesita un cambio radical. El compromiso con la sostenibilidad debe ser real y palpable; no más promesas vacías. Es hora de involucrar a todos: ciudadanos y turistas deben ser parte activa en la defensa de este paraíso. Así, juntos, podremos escribir una nueva historia para Formentera.