La Fórmula 1 ha dado un giro inesperado y emocionante. Lewis Hamilton, el británico que ha desafiado todas las expectativas, ahora es parte de Ferrari, el equipo más icónico del automovilismo. En medio de los ensayos de pretemporada en Bahréin, su imagen ha sido portada de TIME, lo que añade aún más peso a su ya legendaria trayectoria.
Un nuevo comienzo para Hamilton
Aunque sus primeras horas al volante del SF-25 fueron algo accidentadas, no tardó en encontrar su ritmo. El cambio a un coche rojo no es solo una cuestión estética; representa un reto monumental. “No quiero ser comparado con nadie”, dice Hamilton con firmeza. “Soy el primer y único piloto negro en la historia de este deporte. Soy diferente”. Y vaya si lo es. Con esa mentalidad tan característica, se enfrenta a la presión que implica llevar la camiseta de Ferrari.
Su ambición es palpable: “Sigo hambriento, no tengo mujer ni hijos. Solo me centro en una cosa: ganar”. Estas palabras resuenan como un mantra entre los aficionados que esperan ansiosos ver hasta dónde puede llegar con esta nueva máquina en sus manos. Su objetivo no es pequeño: batir el récord de Michael Schumacher, un reto que muchos ven como casi imposible.
Pero Hamilton no se detiene ahí. Más allá del asfalto, lleva consigo una lucha por la diversidad y la inclusión que trasciende las pistas. “Sé que no puedo cambiar las ideas de un gobierno”, afirma, “pero estoy seguro de que puedo influir en mi entorno y elevar a las personas que me rodean”. Con cada vuelta al circuito, nos recuerda que ser diferente también significa ser valiente.