En una mañana que prometía ser tranquila, los sintecho que habían encontrado refugio en el Baluard del Príncep han tomado la decisión de abandonar el lugar voluntariamente. Este grupo de diez personas había ocupado el edificio, aprovechando la paralización de las obras, pero tras conocer que el Ajuntament estaba listo para recuperar la instalación, optaron por marcharse sin complicaciones.
Nueva etapa y limpieza en marcha
Ayer se aprobó el inicio del proceso administrativo para hacer efectivo el desalojo y esta mañana se les notificó oficialmente. Aunque tenían hasta diez días para presentar alegaciones, decidieron irse pacíficamente. Esta tarde, operarios de Emaya llegaron con sus trajes de protección y comenzaron a limpiar lo que quedaba dentro: muebles desgastados, pertenencias olvidadas… todo fue sacado al exterior mientras los Bomberos reforzaban algunas partes del edificio.
No hubo necesidad de llamar a la policía; todo sucedió con calma. La regidora de Serveis Socials, Lourdes Roca, compartió que durante este tiempo se les ofreció ayuda a los afectados y algunos aceptaron apoyo social. Desde el área aseguraron que la comunicación había sido constante desde el principio, recordándoles que tarde o temprano las obras tendrían que reanudarse.
Pero esto no es solo un cierre; es un llamado a la acción. El equipo del Ayuntamiento ha vuelto a solicitar al Ministerio que acelere los trabajos pendientes. Las obras deberían haber finalizado en 2022, pero todo se detuvo debido a problemas económicos con la constructora. La demanda es clara: instalar cámaras y reforzar la seguridad para evitar situaciones similares en el futuro.