Este domingo, el Real Mallorca tiene una cita crucial en su camino hacia la permanencia. Un triunfo ante un Alavés que atraviesa momentos difíciles podría catapultar a los bermellones hasta los 38 puntos, cerrando casi por completo las preocupaciones de descenso y abriendo la puerta a soñar con Europa. Con esa meta en mente, el ambiente en Son Moix se siente esperanzador.
El momento decisivo
Jagoba Arrasate, el entrenador del equipo, lo dejó claro antes del partido contra el Sevilla: “Si pones el 4 por delante en la puntuación, te puedes sentir un poco más tranquilo”. Después de empatar a uno en el Pizjuán y sumar 35 puntos, ahora tienen la oportunidad perfecta para despegar. El Alavés llega con dudas y falta de confianza, lo que hace que este choque sea ideal para lograr una victoria que no solo reafirme su permanencia, sino que les permita centrar sus esfuerzos en objetivos más ambiciosos.
Aunque aún se habla con cautela sobre la posibilidad de jugar competiciones europeas el próximo año, cada punto cuenta. Si siguen manteniendo esa regularidad y logran convertir Son Moix en un auténtico fortín, podrían luchar codo a codo por alcanzar esas posiciones europeas tan deseadas. Ganar sería un respiro tras una racha complicada; los últimos tres partidos han dejado siete puntos sobre nueve posibles.
Así que este encuentro es más que un simple partido; es una oportunidad dorada para cambiar la narrativa de esta temporada. Los jugadores saben que deben salir al campo desde el primer minuto con mentalidad ganadora. La afición también está lista para animar sin cesar porque todos juntos pueden hacer historia este año.