Kiev no se cansa de repetirlo: la recuperación del país está en peligro. En un año marcado por la brutalidad de los ataques rusos, el Banco Mundial, junto a la Comisión Europea y la ONU, ha lanzado una alarma que retumba en todo el mundo. Se estima que Ucrania necesita unos 524.000 millones de dólares (casi 506.000 millones de euros) en la próxima década para levantarse tras las devastadoras consecuencias de esta guerra que ya lleva tres años.
Un panorama desolador pero lleno de esperanza
A través del informe, nos enteramos que este monto es prácticamente tres veces el Producto Interior Bruto (PIB) nominal previsto para 2024. Con gran esfuerzo y apoyo internacional, Kiev ha podido destinar alrededor de 7.370 millones de dólares (unos 7.120 millones de euros) a áreas críticas como vivienda, educación y salud. Sin embargo, hay un agujero preocupante: se necesitan otros 9.960 millones de dólares (aproximadamente 9.620 millones de euros) solo para el 2025.
El primer ministro ucraniano, Denis Smigal, destaca con preocupación cómo las necesidades han crecido exponencialmente debido a los ataques constantes. “La cuarta fase de la Valoración Rápida de Daños y Necesidades es vital en nuestra estrategia”, enfatiza Smigal mientras se esfuerzan por reparar lo que puede ser reparado.
Los datos son desgarradores: más del 13% del parque habitacional ha sufrido daños o ha sido destruido, afectando a más de 2,5 millones de hogares. En el sector energético, los daños han aumentado un asombroso 70%. La vivienda es sin duda la gran olvidada; se requieren cerca de 81.000 millones de euros, una cifra escandalosa si pensamos en cada familia detrás de ese número.
Marta Kos, comisaria europea, subraya los horrores infligidos por Rusia a Ucrania y reitera que Europa está al lado del pueblo ucraniano en este arduo camino hacia la reconstrucción.
No podemos olvidar las palabras del coordinador humanitario de la ONU en Ucrania, Matthias Schmale: “El verdadero coste se mide en vidas humanas”. Es momento no solo de ayudar desde lo material sino también desde lo humano; invertir en empleo digno y educación es crucial para recuperar una vida con dignidad.