Era un día cualquiera en Es Baluard, ese rincón cultural que atrae a turistas de todos los rincones del mundo. Pero lo que ocurrió este lunes a las 16:00 horas dejó a más de uno con la boca abierta. Dos turistas alemanes, en un momento de locura y despreocupación, decidieron subirse a la escultura ‘Júlia’ para hacerse una foto. Y como era de esperar, su decisión tuvo consecuencias desastrosas.
Una caída estrepitosa
La estatua, obra del artista Agustí Roqué y propiedad del Ajuntament de Palma desde 1999, no resistió el peso extra y se vino abajo. La pareja, de 27 y 28 años, cayó al suelo y aunque sufrió contusiones y heridas diversas, afortunadamente su pronóstico fue leve. Pero el verdadero drama fue ver cómo una obra de arte quedaba hecha añicos por un acto tan imprudente.
Inmediatamente después del incidente, llegaron varias ambulancias y agentes de la Policía Local para acordonar el área; la escultura quedó destruida y los sanitarios se llevaron a los turistas a un hospital privado en Palma para recibir atención médica.
Desde el Consistorio han aclarado que las soldaduras cedieron por el exceso de peso. Cort ha dejado claro que si la estatua hubiera caído sobre ellos, las lesiones hubieran sido mucho más graves; hablamos de una estructura robusta hecha de acero.
No podemos evitar preguntarnos: ¿hasta dónde llega nuestra falta de respeto hacia el arte? Actos como estos tiran por tierra no solo obras valiosas sino también nuestra responsabilidad como visitantes. Esperemos que esto sirva como lección para todos aquellos que creen que todo vale en nombre de una selfie perfecta.