En un mundo donde las redes sociales parecen dictar lo que es válido y lo que no, la psicología no ha salido indemne. Ana Gómez, una profesional de la salud mental y terapeuta familiar, se ha atrevido a abrir los ojos sobre un fenómeno que se está extendiendo como la pólvora: el narcisismo entre sus compañeras de profesión. Desde su perfil en LinkedIn, no ha dudado en expresar su preocupación y señalar con firmeza que «no son pocas» las psicólogas que se comportan de forma egoísta.
El mito de la empatía
Ana comenzó su mensaje con una reflexión que resonará en muchos: «Yo pensaba que al dedicarnos a cuidar de la salud mental, todas seríamos empáticas y generosas», dice. Sin embargo, lo que ha encontrado es muy diferente. Se pregunta cómo es posible que haya profesionales que no solo carecen de calidez, sino también de una revisión crítica de sus propias prácticas. Esto lleva a muchas a sentirse superiores y a cerrarse ante cualquier intento de colaboración.
La experiencia no siempre es sinónimo de calidad. Ana señala cómo algunas psicólogas, aunque lleven años en el campo, pueden seguir atrapadas en un único modelo terapéutico sin actualizarse ni evolucionar. «Tienes 20 años de experiencia pero solo has aprendido algo nuevo en los últimos dos», apunta con claridad. Este tipo de mentalidad puede generar rivalidades y enemistades peligrosas entre colegas, haciendo imposible crear un entorno saludable.
La situación es aún más grave cuando las preguntas o inquietudes se convierten en amenazas para algunas; Ana confiesa cómo hay quienes prefieren esconderse tras el secretismo antes que compartir conocimiento. Además, alerta sobre aquellas que creen poseer la verdad absoluta sobre una corriente terapéutica específica y desestiman todo lo demás como irrelevante.
Ana insiste en utilizar un lenguaje inclusivo al hablar del tema: “Lo digo en femenino porque somos mayoría”, aclara ante quienes dudan si este problema afecta también a los hombres. Su mensaje final es claro: hace falta construir una comunidad donde podamos aprender unas de otras y crecer juntas como profesionales del bienestar emocional.