En un rincón de Washington, mientras la capital estadounidense se prepara para recibir a líderes y pensadores, Javier Milei, el presidente argentino, se ha plantado firme ante un público expectante. Este sábado, durante su intervención en la Conferencia Política de Acción Republicana (CPAC), no ha dudado en proclamar con voz clara que hemos llegado al final de «la era del Estado omnipresente». Con una convicción palpable, comenzaba su discurso haciendo eco de momentos históricos: «En los años 30 ya se vislumbraba cómo la llama de la libertad empezaba a apagarse, y hoy podemos afirmar que esa era ha terminado».
Una lucha por el individuo
Milei ha estado en el centro de atención durante cerca de 20 minutos y no ha escatimado en palabras para señalar que estamos presenciando el cierre de «la larga marcha del Estado sobre el individuo». Como si estuviera hablando directamente a cada uno de nosotros, aseguraba: «Estamos dando una batalla crucial por el futuro de la humanidad». Y es que las voces críticas que lo tildan junto a Trump como un peligro para la democracia han encontrado respuesta en él: “No somos un peligro para la democracia; somos una amenaza para aquellos que dependen del poder desmedido del Estado”. ¿Y saben qué? Su afirmación resuena fuerte entre quienes anhelan liberarse del control estatal.
Milei también puso ejemplos contundentes sobre lo que se avecina. Se atrevió a decir que tanto Argentina como Estados Unidos necesitan «una segunda independencia», pues ya nos liberamos de las monarquías europeas y ahora debemos romper las cadenas impuestas por los partidos estatales. En este contexto, no podía dejar pasar la oportunidad para lanzar un guiño al expresidente Trump, sugiriendo acuerdos comerciales más fluidos si no estuvieran atrapados en las limitaciones del Mercosur.
Mirando hacia adelante, Milei prometió «más motosierra» para 2025, refiriéndose a su polémica política de recortes del gasto público. La fase dos está al caer: “Vamos a encender esta motosierra profunda”, dijo con determinación. Es evidente que su objetivo es claro: devolverle a la gente aquello que nunca debió serle arrebatado. Así es como Javier Milei sigue marcando su camino y haciendo ruido en el panorama político actual.