El puente de Paraires ya es parte del pasado. Esta mañana, en una jornada que muchos recordarán, se ha llevado a cabo la demolición de dos de los puentes más emblemáticos del Paseo Marítimo de Palma. Todo comenzó bien temprano, cuando el reloj marcaba las cuatro y la APB (Autoritat Portuària de les Illes Balears) se puso manos a la obra para iniciar este proceso tan delicado.
Con un clima casi festivo entre los operarios y expectación entre los viandantes, el puente de Paraires fue derribado antes incluso de que sonara el despertador en muchas casas. A las nueve de la mañana ya estaba hecho. Una hazaña que llegó mucho antes de lo esperado y que demuestra cómo este tipo de operaciones pueden sorprendernos.
Un adiós con complicaciones
Pero no todo fue un paseo. La pasarela del Edificio Mediterráneo ha presentado más desafíos. Aunque se pensó en un primer momento que sería rápida, las complicaciones han hecho necesario tomar precauciones adicionales para asegurar la seguridad durante el proceso. Así, su demolición se ha alargado más allá de lo previsto.
A lo largo del día, el ambiente en el Marítimo ha cambiado radicalmente; por eso, desde la APB han recomendado evitar esta zona y optar por rutas alternativas mientras se finalizan los trabajos. Desde muy temprano, la circulación en sentido Andratx tuvo que ser desviada por la calle Portopí, creando un pequeño caos vehicular entre quienes intentaban dirigirse al Auditorio.
Sin duda, este evento marca un nuevo capítulo para el Paseo Marítimo. Con su inauguración oficial prevista para octubre y una nueva configuración programada para reabrir el lunes a las dos de la tarde, todos nos preguntamos: ¿cómo será este renovado espacio? Por ahora, lo único claro es que los viejos puentes quedan atrás y Palma sigue avanzando hacia adelante.