El pasado sábado, en medio de un clima tenso pero esperanzador, el movimiento islamista palestino Hamás dio inicio a la liberación de seis rehenes israelíes. Esta acción se llevó a cabo en dos ceremonias que tuvieron lugar tanto en el corazón como en el sur de la Franja de Gaza. Este intercambio marca el séptimo desde que comenzó el alto el fuego temporal entre Hamás e Israel, una tregua que ha traído un respiro tras meses de hostilidades.
Un cambio palpable
Avera Mengistu y Tal Shoham fueron los primeros en ser entregados a la Cruz Roja en Rafá, cerca de la frontera egipcia. La historia de Mengistu es especialmente conmovedora; este ciudadano etíope-israelí fue capturado por una patrulla de Hamás en septiembre de 2014, cuando decidió adentrarse solo en un territorio peligroso. Por otro lado, Tal Shoham, con doble nacionalidad austriaca-israelí, fue secuestrado durante un violento ataque palestino el 7 de octubre del año pasado.
Cruz Roja y el Ejército israelí han confirmado esta entrega tan esperada. Pero hay más: a cambio de estos seis rehenes, Israel dejará libre a 602 presos palestinos, muchos detenidos después del estallido del conflicto. Este intercambio incluye a 445 gazatíes arrestados desde octubre y otros prisioneros condenados a largas penas antes del inicio de las hostilidades.
Aunque esta primera fase del acuerdo está programada para finalizar dentro de una semana sin señales claras sobre lo que vendrá después, Hamás se mantiene firme. Su portavoz, Abdul Latif al Qanou, ha subrayado su disposición para llevar a cabo “un proceso amplio e integral” que contemple no solo más intercambios sino también un cese definitivo del conflicto y la reconstrucción necesaria en Gaza.