El pasado viernes, un aire de incertidumbre se cernía sobre las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que estaban investigando unas informaciones inquietantes. Se decía que el movimiento Hamás había entregado a la Cruz Roja el cuerpo de una rehén, posiblemente el de Shiri Bibas. Esta noticia llegó como un susurro entre los ecos del conflicto, llenando de esperanza y desasosiego a quienes conocen su historia.
Un gesto en medio del caos
A través de sus redes sociales, el Ejército israelí comunicó que estaban indagando sobre esta entrega y que mantenían contacto con la familia de Bibas. En el trasfondo, la prensa palestina afirmaba que Hamás había cumplido su promesa: “Entregamos el cuerpo de la prisionera israelí Shiri Bibas a la Cruz Roja”, declaró Mahmud Mardawi a Al Arabiy. Sin embargo, mientras tanto, el organismo internacional guardaba silencio, aunque fuentes cercanas aseguraban que la Cruz Roja ya había confirmado lo sucedido.
En una madrugada llena de rumores y esperanzas frustradas, Israel anunció haber identificado tres cuerpos entregados por Hamás; dos eran niños, pero lamentablemente no coincidían con el de su madre. La incertidumbre crecía al recordar cómo Hamás había prometido devolver los cuerpos no solo de Shiri sino también los de sus dos pequeños: uno con tan solo cuatro años y otro aún bebé.
El caso es desgarrador y revela las múltiples capas del sufrimiento humano en este conflicto. Con cada paso hacia adelante hay siempre un eco del dolor pasado. ¿Qué pasará ahora con esta familia? La comunidad espera respuestas en medio del caos.