En un giro que muchos no esperábamos, Francia ha decidido tomar cartas en el asunto y ha desplegado cientos de policías por todo el país para registrar las mochilas de los estudiantes. La ministra de Educación, Elisabeth Borne, lo ha dejado claro: «Queremos incautar cuchillos y armas ocultas para combatir la creciente ola de violencia en nuestros colegios». Y es que, tras varios incidentes preocupantes, esta medida busca dar un paso firme hacia la protección de nuestros jóvenes.
La realidad que no podemos ignorar
Borne también enfatizó que estos registros se llevarán a cabo únicamente por agentes policiales y no por profesores. Nos hace pensar en cómo hemos llegado hasta aquí, ¿verdad? A principios de febrero, un adolescente resultó gravemente herido en un ataque con arma blanca en un colegio del suburbio parisino de Bagneux. La situación ya no puede ser ignorada.
A medida que los apuñalamientos se vuelven más comunes, hay una sensación palpable de urgencia. Las autoridades están pidiendo cambios rápidos, incluso instando a que aquellos estudiantes sospechosos de portar armas enfrenten consejos disciplinarios al instante. Es un momento crítico para todos nosotros.