Desde que Rusia comenzó su invasión hace casi tres años, la vida de miles de niños en Ucrania se ha convertido en un sinfín de pérdidas y dolor. UNICEF lanza un grito desgarrador: uno de cada cinco menores ha perdido a un familiar o amigo, una estadística que duele profundamente. En palabras de Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF, el miedo y el sufrimiento se han instalado en la vida cotidiana de estos pequeños. Este tercer año del conflicto ha sido especialmente devastador; ella lo califica como el ‘más mortífero’ para los más vulnerables.
Un panorama sombrío
Los datos son alarmantes: más de 2.520 niños han perdido la vida o han resultado heridos desde febrero de 2022, aunque es probable que la cifra real sea aún mayor. Y no solo eso; más de 1.600 escuelas y cerca de 790 centros sanitarios han sido destruidos en este tiempo. Todo esto deja a los niños con profundas heridas emocionales que afectan su desarrollo y bienestar en momentos críticos.
A medida que avanzan los días, las voces de los padres resuenan con desesperación. Muchos se sienten física y emocionalmente agotados, lo que repercute directamente en sus familias. Es desgarrador escuchar que casi un tercio de los adolescentes se siente «triste o desesperanzado», abandonando actividades que antes disfrutaban.
Las horas pasadas refugiados en sótanos privan a estos niños de socializar y aprender. Según UNICEF, alrededor del 40% estudian online o combinan clases presenciales con educación a distancia, lo cual ha causado una pérdida educativa media estimada en dos años para lectura y un año para matemáticas.
Catherine Russell recuerda que «la infancia siempre debe ser protegida frente a los estragos de la guerra». Más allá del dolor presente, lo que realmente necesitan las niñas y niños ucranianos es paz duradera y oportunidades para florecer plenamente.