En una historia que deja a muchos con la boca abierta, el sistema judicial ruso ha dictado penas de cárcel que van de los 16 a los 22 años para ocho ciudadanos. Estos hombres han sido acusados de tramar supuestos «ataques terroristas» y provocar incendios en infraestructuras de transporte, todo ello bajo las órdenes, según el FSB, del servicio de Inteligencia ucraniano.
El Servicio Federal de Seguridad (FSB) no se ha guardado nada al afirmar que estos individuos fueron condenados por tribunales en varias regiones como Bélgorod, Cheliabinsk o Krasnodar. En su comunicado, dejaron claro que estas personas “seguían órdenes” de Ucrania y estaban detrás de actos tan peligrosos como incendios en instalaciones estratégicas y planes para llevar a cabo acciones terroristas en zonas militares.
Las redes sociales como campo de reclutamiento
La situación es aún más inquietante si consideramos cómo habrían sido reclutados. Según el FSB, los servicios especiales ucranianos utilizaron aplicaciones como WhatsApp y Telegram para atraer a estos rusos con promesas tentadoras de dinero fácil. ¿Y qué ofrecían? Mínimas compensaciones por realizar acciones que, en su momento, les parecieron delitos menores. Pero esa ilusión se tornó en pesadilla cuando la realidad golpeó: largas condenas tras las rejas.
Un mensaje claro se desprende: el deseo desesperado de conseguir un dinero rápido puede llevar a decisiones fatales. Y aquí estamos ante un caso donde el sueño acaba siendo una trampa mortal.