El cruce de Kerem Shalom, que conecta Israel con la Franja de Gaza, se ha convertido en el epicentro de un nuevo enfrentamiento verbal. El Gobierno israelí ha declarado con firmeza que este paso está cerrado y ha calificado los recientes vídeos difundidos por medios palestinos como una clara «manipulación». Omer Dostri, portavoz del primer ministro Benjamin Netanyahu, no se ha andado con rodeos al afirmar: “Hoy el cruce está cerrado y no ha entrado ningún equipo en Gaza”. Pero claro, esto es solo una parte de la historia.
La lucha por la verdad y la ayuda humanitaria
Mientras tanto, las acusaciones cruzadas entre Israel y Hamás han tomado fuerza. Dostri sostiene que los camiones visibles en esos vídeos pertenecen a días anteriores y habla incluso de “guerra psicológica”. Sin embargo, desde Gaza, la situación es crítica. La entrada de materiales para construir viviendas prefabricadas es crucial dado el número abrumador de desplazados a causa del conflicto. Ahmed al Sufi, alcalde de Rafá, ha hecho un llamamiento desesperado: “Necesitamos abrir el paso constantemente para permitir la entrada de unas 60.000 viviendas”. Pero aquí estamos hablando de vidas humanas; mientras ellos luchan por ayudar a su gente, Israel parece jugar al gato y al ratón.
En este clima tenso, Hamás amenaza con romper acuerdos sobre liberaciones de rehenes si no se cumplen sus demandas respecto a la entrada de ayuda humanitaria. Es un tira y afloja desgastante para todos los involucrados. Al Sufi expresa su frustración claramente: “Estamos en una carrera contra el tiempo”, pero sienten que sus manos están atadas ante las restricciones impuestas.
A medida que las tensiones aumentan nuevamente después del anuncio israelí sobre la autorización limitada para enviar maquinaria pesada a Gaza bajo control estricto, uno no puede evitar preguntarse: ¿realmente hay voluntad política detrás? Porque lo cierto es que más allá del juego mediático y las declaraciones grandilocuentes, hay cientos de miles de personas esperando respuestas concretas.