Una decisión que deja huella. La Academia de la Música ha tomado este jueves la dura pero necesaria decisión de destituir a su director gerente, Víctor Romano, quien apenas había estado un mes en el cargo. Y todo esto se produce tras conocer que fue condenado por malos tratos.
Romano, quien se declaró conforme con una pena de 22 días de trabajos en beneficio de la comunidad, fue hallado culpable de haber propinado «numerosos golpes» y causar «diversas lesiones» a su víctima. Este escándalo ha llevado a la presidenta de la Academia, la reconocida cantante Soledad Jiménez, a reafirmar el compromiso inquebrantable de la institución con la igualdad de género y los derechos de las mujeres.
Un giro inesperado
En un comunicado dirigido a los socios, Jiménez destacó que esta decisión se tomó después de que la Comisión Ejecutiva conociera ciertas circunstancias sobre Romano que, si hubieran sido conocidas antes, habrían impedido su contratación. “Como presidenta quería que todos estuvieran al tanto directamente”, subrayó Giménez en un mensaje cargado de sinceridad.
Aunque el comunicado no entra en detalles sobre los motivos del cese, medios como El País han sido claros al respecto: esta condena era algo que no podía pasar desapercibido para una organización que se dice defensora del respeto y los valores éticos.
Giménez fue elegida presidenta el pasado diciembre con un respaldo abrumador del 85% en las primeras elecciones de esta organización junto a otros artistas destacados como Zahara, Mikel Izal o Nacho García Vega. “Nosotros vamos a seguir luchando para asegurar que nuestros principios culturales y éticos sean siempre el corazón palpitante de nuestra institución”, cerró Giménez. Suena fuerte y claro: hay cosas que no podemos permitir ni tolerar.