El miércoles se perfila como un día crucial para las asociaciones de vecinos de Palma. La directora general de Participació Ciutadana, Patricia Díaz, ha dejado entrever que las bases para las esperadas ayudas podrían ver la luz durante la reunión de la Junta de Govern. Sin embargo, no todo es tan sencillo; como ella misma ha advertido, esta posibilidad depende del visto bueno de los servicios jurídicos y del área de intervención. Es decir, si no surgen imprevistos que vuelvan a retrasar el proceso.
La preocupación vecinal crece
Díaz ha explicado que el tiempo extra que ha tomado este asunto no se debe a una falta de interés por parte del Ajuntament, sino a la necesidad de elaborar unas bases que realmente respondan a las necesidades actuales. «No queremos hacer un copia-pega», afirmó, añadiendo que estas nuevas normas buscarán adaptarse mejor a lo que las entidades han venido pidiendo. Pero mientras tanto, el descontento ya está en el aire.
Los gritos de auxilio han resonado en las últimas semanas por parte de muchas asociaciones. En el último pleno, algunos representantes expresaron su preocupación porque sin estas ayudas no podrán mantener sus actividades y se verán obligados a despedir a sus dinamizadores. Y claro, esto provoca un impacto directo en nuestra comunidad.
No obstante, Angélica Pastor, regidora socialista, no se ha quedado callada ante esta situación y ha lanzado críticas directas hacia Díaz. Según ella, la tardanza tiene tintes políticos con la intención oculta de debilitar al movimiento vecinal: «Se creen invulnerables y quieren evitar cualquier tipo de cuestionamiento». Esta clase de comentarios refleja una creciente frustración entre aquellos que solo buscan recursos para seguir luchando por su comunidad.