Hoy nos despertamos con una noticia que nos ha dejado el corazón encogido: Tony Isbert, uno de esos actores que ha marcado nuestra historia en el cine y el teatro, ha fallecido a los 74 años en su hogar en Santander. La noticia llegó como un jarro de agua fría y muchos nos preguntamos cómo puede ser que una figura tan entrañable ya no esté entre nosotros.
Nacido en Madrid, Tony era nieto de Pepe Isbert e hijo de la gran María Isbert. Su carrera despegó en los años 60 y se mantuvo firme durante las décadas siguientes. Quienes tuvimos la suerte de verlo actuar, recordamos su sonrisa inconfundible y su talento desbordante en obras como ‘Doce hombres sin piedad’. También brilló en películas junto a otras leyendas del cine español, como Pepa Flores o Ana Belén.
Un legado imborrable
La Asociación Nacional de Amigos de los Teatros Históricos (AMIThE) expresó su profundo pesar por esta pérdida inesperada, subrayando que incluso tenía planeado asistir a la gala anual en Albacete. Una gala donde iba a recibir premios por su contribución al arte. Es doloroso pensar que ya no podrá compartir esos momentos con sus compañeros.
No solo sus amigos y colegas lo lloran; también lo hace toda una generación que creció viendo sus actuaciones. El Ayuntamiento de Albacete le rindió homenaje, reconociendo que Tony fue un referente cultural cuyo apellido es sinónimo de pasión por las artes. ¡Qué gran vacío deja! Pero su memoria vivirá siempre entre nosotros.