Imagina un barco de papel navegando serenamente en un lago, con la imponente Catedral de Palma como telón de fondo. Eso es exactamente lo que nos ofrece Nau de Pau, la obra del artista Joan Soler, que ha encontrado su nuevo hogar tras una larga espera y varios contratiempos. Después de más de un año y medio a la deriva desde su retirada del paseo de la Platja de Palma por exigencias del Demarcación de Costas, ¡por fin se ha instalado!
Un lugar inesperado pero mágico
Soler compartió sus sentimientos al respecto: «Al principio, me asustó un poco que decidieran ponerla aquí. No quería competir con la majestuosidad de la Seu; eso sería absurdo y hasta ridículo». Con tres metros de longitud, su obra puede parecer pequeña frente a ese gigante arquitectónico, pero a él le parece que encaja perfectamente, como si fuera parte del paisaje.
Aprovechando esta nueva ubicación en el Parc de la Mar, se tuvo cuidado para no interferir con las competiciones acuáticas que allí se realizan. Para lograrlo, hubo que limpiar el fondo del lago y colocar una base firme donde anclar su escultura sin alterar su diseño original. Esta delicada pieza está fabricada en acero inoxidable pintado de blanco, un guiño a su intención inicial junto al mar.
Joan Soler define su creación como «una nave simbólica», lejos del concepto bélico o comercial. La idea es transmitir paz e inocencia, como un juego infantil que nos invita a soñar. En tiempos convulsos como los actuales, esta propuesta resuena aún más fuerte: no todo tiene que ser útil para guerras o negocios.
Aunque Nau de Pau estuvo anteriormente expuesta en una ubicación privilegiada, fue necesario retirarla ante las exigencias legales y durante ese tiempo estuvo guardada esperando volver a brillar al sol balear. Ahora podemos disfrutarla nuevamente, recordándonos cada día que hay formas más bellas y pacíficas de navegar por nuestras vidas.