Al lado de la carretera de Manacor y muy cerca del Estadi Balear, ha surgido un barrio que no deja indiferente a nadie. Hablamos de Son Güells, una zona que se ha ido desarrollando con el tiempo y que ha visto cómo su población crecía, pero lo más sorprendente es que hoy se ha convertido en un refugio para caravanistas. En este rincón de Palma, donde antes solo había terrenos y algo de vegetación, ahora encontramos un mosaico humano lleno de historias.
La vida cotidiana en Son Güells
Los miles de habitantes han ido demandando servicios básicos, y poco a poco la zona se ha adaptado. Desde equipamientos municipales hasta conexiones con el transporte público a través de la línea 14, todo parece estar mejorando. Sin embargo, hay quienes sienten miedo al ver cómo algunos vehículos circulan a gran velocidad por sus calles anchas y tranquilas. Los vecinos no dudan en pedir medidas urgentes: badenes, radares o incluso semáforos son sus aliados en esta lucha por la seguridad.
Y es que Son Güells no es solo un barrio cualquiera; aquí se encuentra una residencia y centro de día que atiende a personas con movilidad reducida. La preocupación por ofrecerles un entorno seguro para moverse también está presente entre los residentes. Todo esto se complica cuando aparecen problemas como okupaciones o incendios en coches abandonados.
A pesar de estos desafíos, lo que realmente ha puesto a Son Güells en el mapa son las caravanas y autocaravanas que han invadido sus plazas de aparcamiento. Muchos son nuevos palmesanos empujados por la falta de vivienda asequible; unos optan por vivir en sus vehículos mientras esperan mejores tiempos. Este fenómeno ha transformado la imagen del barrio, convirtiéndolo en un símbolo del caravanismo en Palma.
Aquí conviven residentes y caravanistas con respeto mutuo, conscientes todos ellos del contexto difícil al que cada uno se enfrenta. La seguridad sigue siendo una preocupación latente: las autoridades locales han reforzado la presencia policial ante el temor a ocupaciones indeseadas durante las noches tranquilas del fin de semana.
Así es como Son Güells vive su transformación día tras día: un lugar donde los sueños pueden habitar dentro de una caravana y donde cada vecino tiene su propia historia que contar.