Imagina mudarte a otro país y darte cuenta de que algo tan cotidiano como una fregona se convierte en un artículo de lujo. Eso le ocurrió a Anna, una joven que decidió dejar su tierra natal para vivir en Finlandia. Con la frescura que caracteriza a su perfil de TikTok, Anna compartió su asombro al descubrir lo que aquí nos parece normal.
“En Finlandia no quieren que compremos fregonas”, dice con una mezcla de incredulidad y risa. Ella misma admite que no suele comprar este utensilio porque prefiere la mopa, así que cuando se encontró con los precios, casi le da un soponcio. En España, por unos siete u ocho euros tienes una fregona decente, pero allí las cosas son diferentes. En el supermercado donde entró había tres tipos distintos: uno para el parquet que costaba casi 18 euros y otro de microfibra cercano a los 16 euros. “¡Me quedé tiesa!”, confiesa entre risas.
Un palo caro para una fregona sencilla
No solo eso; si pensabas que con la fregona era suficiente, ¡sorpresa! Tienes que comprar también el palo. Y aquí es donde realmente sube la cuenta. “El palo cuesta nada menos que 23,23 euros”, añade con tono crítico. “Con eso ya te vas a unos 40 euritos por un set básico”. Aunque también menciona otra opción más asequible: “Había uno por 7 euros o un pack completo por unos 10 euros, pero aún así me parece una burrada”.
A través de su publicación, que ya acumula casi 14.000 visualizaciones y cientos de comentarios, otros usuarios han comenzado a compartir sus propias experiencias sobre este curioso fenómeno cultural en Europa. Mensajes como “en Francia ni las veías hasta hace poco” o “mi hijo vive en Holanda y pasa lo mismo” hacen eco del asombro generalizado ante estos precios disparatados.