En un rincón escondido del Parc de Sa Riera, justo bajo el puente que une el Camí de Jesús con la calle Salvador Dalí, se ha erigido un pequeño ‘fortín’ chabolista. Este asentamiento ha visto cómo su número de residentes ha aumentado como la espuma en los últimos meses, convirtiéndose en uno de los refugios más visibles de la capital mallorquina. Aquí, muchas personas han encontrado un hogar provisional, resguardándose bajo una estructura que, aunque parece temporal, se siente cada vez más permanente.
Un espacio marcado por la necesidad
Lo que más sorprende es esa ‘muralla’ improvisada que han levantado para marcar su territorio. Dentro, carritos de compra, cunas y cajas están esparcidos por el suelo, creando un microcosmos donde cada objeto cuenta una historia. En medio de este escenario tan peculiar destacan unas placas de seguridad privada que parecen ser más una ironía que una verdadera protección. Es como si quisieran decir: «Aquí estamos y no queremos molestar», mientras intentan protegerse del mundo exterior y de las miradas curiosas.
A medida que nos acercamos al ‘fuerte’, podemos ver más chabolas surgiendo alrededor. La cifra de personas viviendo en esta zona sigue aumentando; no muy lejos están Son Cotoner y el cementerio, espacios que históricamente han visto llegar a quienes buscan refugio en medio del creciente problema del chabolismo en Palma. Esta crisis habitacional golpea con fuerza y empuja a cada vez más gente a buscar cobijo en infraviviendas.
El acceso a este enclave se hace a través de una pequeña puerta roja. Al abrirla, nos encontramos con un patio lleno de sillas desgastadas: un punto de encuentro donde las risas y las conversaciones llenan el aire. A pesar del estigma social que rodea estos espacios, lo cierto es que han logrado crear una comunidad. Y mientras los peatones pasan por allí sin querer mirar demasiado, el asentamiento va tomando forma como algo más que simples casas improvisadas; se convierte en un símbolo palpable de una problemática social profunda y extendida por diversas partes de Palma.
Las imágenes son reveladoras y muestran una realidad dura pero necesaria de visibilizar. Aunque muchos prefieren ignorar lo evidente, aquí hay vidas luchando por salir adelante frente a la adversidad.