En un momento crucial para el escenario internacional, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha dejado claro que su país no tiene intención de cortar las compras de gas a Rusia como una forma de presión para que Moscú ponga fin a la guerra en Ucrania. Durante la conferencia de seguridad en Múnich, Yi cuestionó abiertamente: «¿Quién puede ofrecerle a China tanto gas como el que necesitamos? No hay alternativa segura». Esta declaración pone en evidencia cómo algunos países intentan jugar con la economía como si fuera un juego político.
La relación entre China y Rusia: más allá del conflicto
El ministro también recordó que China y Rusia comparten una frontera extensa, cimentando una asociación estratégica que se basa en la confianza mutua y el principio de no confrontación. En sus palabras, parece claro que Beijing no está dispuesto a tirar por la borda años de relaciones sólidas por presiones externas.
Además, Wang Yi subrayó algo fundamental: «Las disputas deben resolverse mediante el diálogo político». Y es que, según él, las sanciones no son más que parches temporales que nunca solucionan los problemas reales. Hay que respetar «la integridad territorial» y escuchar las preocupaciones legítimas de todos los implicados. Es un llamado directo a buscar soluciones pacíficas.
Cerrando su intervención, insistió en la importancia del papel europeo en este entramado. «Estados Unidos ha encontrado un entendimiento con Rusia; ahora es esencial que todas las partes entren en una mesa de negociaciones para alcanzar la paz», concluyó Wang Yi, dejando claro que cualquier solución al conflicto ucraniano debe pasar por ahí. Con esto, nos recuerda que el verdadero camino hacia la paz es uno lleno de diálogo y entendimiento.