La historia se repite y, una vez más, Chernóbil vuelve a ser protagonista. El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha informado sobre el impacto de un dron que golpeó el sarcófago de protección del reactor de esta emblemática central nuclear ucraniana. Era alrededor de la 1:50 de la mañana cuando, según los datos oficiales, este artefacto aéreo provocó un incendio en la estructura que guarda uno de los peores desastres nucleares jamás ocurridos.
Una amenaza constante
Desde luego, esto no es solo un hecho aislado. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, no ha dudado en señalar directamente a Rusia como responsable de este ataque. En sus palabras resuena una alarma clara: «Rusia supone una amenaza terrorista para todo el mundo». Y no le falta razón; tras el incidente, la preocupación por la seguridad nuclear se intensifica aún más.
A pesar del incendio y los daños sufridos por el sarcófago, el OIEA asegura que los niveles de radiación permanecen estables. Sin embargo, Rafael Grossi, director general del organismo, advierte sobre los riesgos persistentes derivados de la creciente actividad militar alrededor de las centrales nucleares en Ucrania. «No hay lugar para la complacencia», sentencia con firmeza.
Zelenski añade que este tipo de ataques son parte de una estrategia más amplia por parte del Kremlin. «Rusia lleva a cabo estos asaltos cada noche», señala con indignación. La lucha continúa y lo único claro es que se necesita una respuesta contundente y unida ante esta situación crítica. La comunidad internacional debe actuar; nadie debería sentirse seguro mientras haya un agresor al acecho.