En Palma, la situación en el aeropuerto ha alcanzado un punto crítico. La Policía Local ha decidido poner fin al caos que se vive con los coches mal aparcados en los accesos del aeródromo. Desde el pasado fin de semana, han comenzado a instalar dispositivos de vigilancia con una única misión: controlar y sancionar a aquellos que optan por dejar su vehículo tirado donde no deben, todo para evitar pagar el parking.
Multas a la vista
Aena llevaba tiempo pidiendo ayuda al Ayuntamiento para solucionar este problema que causa interminables colas y desesperación entre los conductores. ¿Quién no ha visto esos atascos monstruosos en la entrada? Mientras unos esperan pacientemente a sus seres queridos, otros simplemente deciden estacionar en medio del camino, ignorando las reglas básicas de convivencia.
Los agentes de la Unidad Motorizada (UMOT) han iniciado estos controles sin imponer multas aún; quieren primero educar. Pero ojo, porque pronto estas infracciones podrían costarle a cualquiera hasta 200 euros. La Policía advierte que estas actitudes incívicas dificultan la circulación y pueden crear situaciones peligrosas para todos.
No es solo cuestión de normas; es también sentido común. El director del aeropuerto ya había hecho hincapié en esta problemática desde hace tiempo, señalando lo complicado que resulta gestionar un espacio tan limitado cuando miles de pasajeros llegan cada hora. En verano, esa cifra puede escalar hasta seis mil personas por hora. ¡Imagina el descontrol!
A partir de ahora, habrá controles regulares en distintos días y horarios para recordarles a los conductores que hay opciones más sensatas: como utilizar el Parking Express durante quince minutos gratis o esperar en zonas cercanas como Can Pastilla. Así se evitan problemas innecesarios y se cuida la seguridad vial.