El Comité de Empresa de Emaya ha alzado la voz, reflejando un profundo malestar entre sus trabajadores. Lo que sienten es más que una simple queja: es un grito ante lo que consideran un constante acoso político y un desprestigio sistemático hacia su labor. En los últimos Plenos del Ayuntamiento de Palma y en algunos medios, se han escuchado críticas que, a su juicio, son injustas y dañinas para la imagen tanto de los operarios como del equipo directivo.
Defensa inquebrantable
Acompañados por cuatro sindicatos —UGT, Csif, Siteib y CGT— estos empleados no ocultan su frustración al sentirse desprotegidos por la dirección política de Emaya. El enfrentamiento entre el sindicato USTE y ciertos directivos ha provocado un ambiente tenso, llevando al Comité a salir en defensa de la honorabilidad de todos. No debería ser necesario recordarles a quienes dirigen esta empresa pública que defender a sus trabajadores debería ser una prioridad inquebrantable.
Los representantes piden con urgencia que la dirección desmienta públicamente las calumnias lanzadas contra ellos. Y no se olvidan del compromiso cumplido cuando se les ha requerido aclarar el buen hacer de la empresa en el Ayuntamiento; siempre han estado dispuestos a dar la cara.
A medida que las tensiones crecen, el clima entre los trabajadores es uno de enfado y preocupación. El concejal Llorenç Bauzá está en el punto de mira, pues si no actúa para proteger a sus empleados, se verán obligados a movilizarse para ser escuchados. Su indignación creció aún más tras las declaraciones del concejal Fulgencio Coll durante un Pleno municipal, donde exigió explicaciones por conflictos relacionados con despidos por acoso.
El Comité defiende no solo a los trabajadores afectados sino también a aquellos directivos que han sufrido este acoso. Se oponen firmemente a las acciones del sindicato USTE vinculado a Vox, cuyo juicio está próximo. La lucha por dignidad laboral sigue viva entre quienes cada día trabajan para mantener nuestra ciudad limpia y ordenada.