En la fría noche del pasado lunes, las autoridades ucranianas no se quedaron de brazos cruzados. Con determinación y estrategia, lanzaron varios drones hacia la refinería de Afipski, ubicada en Krasnodar, una instalación que es fundamental para el funcionamiento del ejército ruso. Según Andri Kovalenko, un referente en la lucha contra la desinformación del Consejo de Seguridad y Defensa de Ucrania, esta refinería tiene una capacidad impresionante: 6,25 millones de toneladas de petróleo al año. Su importancia es innegable.
Un golpe a la logística rusa
Kovalenko señala que esta refinería juega un papel crucial en el suministro de combustible para las fuerzas rusas desplegadas en el sur. “La ubicación estratégica en Krasnodar lo convierte en un centro logístico esencial”, afirmó. De hecho, los ataques han llegado a varios puntos de la ciudad; algunos pudieron ser repelidos gracias a los sistemas de defensa aérea rusos.
Con el respaldo decidido de sus aliados para atacar objetivos dentro del territorio enemigo, Ucrania ha cambiado las reglas del juego. La situación está evolucionando rápidamente y nos recuerda que cada acción cuenta en este conflicto tan desgastante. A medida que los días pasan, la incertidumbre se siente más palpable tanto para ellos como para nosotros.