Desde agosto del año pasado, la Unión Europea ha comenzado a dar pasos firmes para regular la inteligencia artificial, y este 2 de febrero se marca un hito importante con la entrada en vigor de las primeras prohibiciones. El objetivo es claro: proteger nuestros derechos fundamentales y garantizar nuestra seguridad ante el avance imparable de estas tecnologías. Pero, ¿qué significa esto en la práctica? Pues que hay ciertas herramientas que ya no tienen cabida en nuestro día a día.
¿Qué sistemas quedan prohibidos?
Entre los sistemas ahora considerados ilegales se encuentran aquellos que resultan manipuladores, como los que utilizan técnicas engañosas o subliminales. Imagina vivir en un mundo donde tu decisión se ve alterada sin que te des cuenta; esa es precisamente la amenaza que busca evitar esta legislación. También están fuera de juego los sistemas de puntuación social y el reconocimiento facial en tiempo real, junto con cualquier forma de clasificación basada en atributos personales como raza o orientación sexual.
Las consecuencias son serias. La Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) tiene ahora la tarea monumental de asegurarse del cumplimiento de estas normas y podrá imponer multas bastante contundentes a partir del 2025. Hasta 35 millones de euros o hasta el 7% del ingreso global anual puede salirle caro a cualquiera que intente hacer oídos sordos a esta nueva normativa.
No podemos ignorar lo que implica esta regulación. Hablamos no solo de una lista negra, sino también del compromiso europeo por liderar el camino hacia una inteligencia artificial más ética y responsable. Como bien dijo Ibán García, miembro clave en la creación de esta ley: «Buscamos abarcar toda la cadena de valor», subrayando así la importancia no solo para desarrolladores, sino también para los usuarios finales.
Así que ya lo sabes, si alguna vez te has preguntado cómo será el futuro con IA, ten presente que Europa está decidida a hacerlo diferente y a protegernos frente al uso abusivo e irresponsable.