La noche trajo consigo una noticia esperada: el Ejército israelí ha completado su retirada del Corredor Netzarim, esa línea que separaba el norte de Gaza del resto del territorio. Esto, en teoría, significa que los palestinos pueden regresar a casa tras semanas de desplazamiento forzado. Desde el 27 de enero, cuando comenzó esta retirada, muchos han estado esperando con ansias este momento. Las ondas de la radio del Ejército lo confirmaron y los medios palestinos también se hicieron eco; familias enteras finalmente pueden volver a sus hogares en el noreste de la Franja.
La sombra de la guerra sigue presente
Sin embargo, mientras algunos celebran este pequeño avance, las Fuerzas de Defensa de Israel no se quedan quietas. Anuncian una nueva expansión en Cisjordania bajo la llamada ‘Operación Muro de Hierro’. ¿Qué significa esto? Pues que se están dirigiendo al campamento de refugiados Nur Shams, donde viven más de 9.000 personas. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, no se corta al decir que «estamos aplastando la infraestructura terrorista» en estos campos. Pero hay quienes consideran que estas acciones son simplemente otra forma más para continuar atacando a civiles inocentes.
Y como si fuera poco, desde el Ministerio de Salud palestino llegan noticias trágicas: una mujer embarazada y su hijo no nacido han perdido la vida por disparos durante las primeras horas de esta operación. La situación es crítica y el clima tenso; incluso mientras unos regresan a casa con miedo y esperanza renovada, otros enfrentan el horror cotidiano que parece no tener fin.