Este domingo, a primera hora de la mañana, se abrieron las puertas de los centros de votación en Kosovo. Con el reloj marcando las 07:00 horas (hora local), alrededor de 1,9 millones de ciudadanos tienen la oportunidad de decidir quién les gobernará en unos comicios legislativos que prometen ser más que complicados.
El partido del primer ministro Albin Kurti, Vetevendosje, parte como favorito, aunque ya sin las expectativas arrolladoras que lo llevaron a un triunfo aplastante en 2021. ¿La razón? Cuatro años intensos de tensión con Serbia y un estancamiento casi crónico en las negociaciones para integrar al país en la Unión Europea. Además, bajo la administración Trump, la desconfianza hacia Estados Unidos ha aumentado considerablemente.
Una decisión crucial para el futuro del país
A medida que avanza el día, los votantes tendrán hasta las 19:00 horas para hacer oír su voz. Para formar gobierno, cualquier partido o coalición deberá conseguir al menos 61 escaños entre los 120 disponibles. De esos asientos, se reservan 100 para partidos albaneses y 20 para minorías nacionales como serbios y turcos.
Kurti ha hecho campaña con una confianza ciega en que su partido saldrá victorioso gracias a lo que él considera un éxito rotundo de su programa económico. En sus palabras: “No habrá necesidad de negociar con nuestros principales rivales”, refiriéndose al Partido Democrático de Kosovo (PDK) y a la Liga Democrática (LDK). Sin embargo, todo depende ahora del veredicto de los votantes, incluidos aquellos que están en la diáspora.
No podemos pasar por alto el papel de Lista Serbia, considerada como una extensión política de Belgrado y dominadora del norte del país. Después de haber boicoteado elecciones anteriores, ahora han decidido participar para asegurar su control sobre los diez escaños reservados para la minoría serbia.
Para añadir más complejidad a esta jornada electoral, la Unión Europea ha enviado una misión de observación electoral que permanecerá hasta el martes evaluando si todo transcurre con normalidad. Así que hoy no solo se trata de votar; se trata del futuro mismo del país y sus relaciones internacionales.