En una noche que prometía ser un desfile de estrellas, Karla Sofía Gascón se convirtió en la gran ausente de los Goyas. ¿Qué hubiera pasado si hubiera estado allí? Seguramente su presencia habría eclipsado al resto, pero curiosamente, su ausencia resonó más fuerte que cualquier aplauso. Antes incluso de que el Goya a Emilia Pérez saliera a escena con su confusa referencia al «odio», ya sabíamos que KSG era el verdadero centro de atención.
Una gala marcada por el vacío
Parece ser que las bajas notables como las de Pedro Almodóvar, Tilda Swinton y una griposa Penélope Cruz, no eran solo un capricho del destino, sino una reacción a lo incómodo del momento. Los agradecimientos vacíos y las sonrisas forzadas llenaron el aire, pero todos sabían que la conversación giraba alrededor de KSG, quien decidió renunciar a los premios antes incluso de ser reconocida oficialmente como mujer. A pesar de la ausencia palpable de la familia Almodóvar y otros íconos, uno no podía evitar preguntarse si detrás del silencio había algo más profundo.
Karla ha monopolizado la narrativa sin necesidad de estar presente. ¿Qué vestido habría elegido? ¿Qué diría sobre figuras polémicas como Hitler? Su nombre opacó incluso a presentadoras como Leonor Watling y Maribel Verdú, quienes parecían perderse en un mar de banalidades. La ceremonia se desvió hacia temas triviales mientras nosotros ansiábamos escuchar algo auténtico.
Aunque hubo destellos brillantes en el cine español con películas como Casa en llamas y Marco, donde vemos a Eduard Fernández transformarse completamente en su papel, es difícil ignorar la sensación generalizada de falta. La literatura también se resiente; no todo puede sostenerse con premios anuales cuando algunos galardonados son prácticamente desconocidos.
No obstante, hay luz entre tanta sombra: películas interesantes como La infiltrada, destacando actuaciones sobresalientes como la de Carolina Yuste, nos recuerdan por qué seguimos buscando historias que contar. En medio del ruido y las controversias, KSG brilla más por omisión que si simplemente le hubieran entregado un trofeo hecho de hojalata. Si este año fue para ella sin estar aquí, 2025 podría ser recordado como su año definitivo.