MÚNICH, 8 Feb. – Este sábado, las calles de Múnich se llenaron de vida y esperanza cuando más de 200.000 personas, según cifras oficiales, se manifestaron para alzar la voz contra la creciente ultraderecha y su amenaza a la democracia. La protesta surge tras el apoyo que dio el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) a una reforma que endurece las leyes migratorias, todo bajo el auspicio del líder conservador Friedrich Merz.
La lucha por la diversidad en un día radiante
Bajo un sol brillante, familias enteras se dieron cita en la emblemática explanada Theresienwiese, lugar habitual de la famosa Fiesta de la Cerveza. Muchos llevaban carteles que clamaban mensajes como «No se puede luchar contra el fascismo con deportaciones» o «Colorido en lugar de marrón», reflejando el espíritu colectivo y vibrante de aquellos que no están dispuestos a tirar a la basura los valores democráticos.
Entre los oradores, uno proveniente de Austria recordó las alarmantes similitudes con su país vecino, donde fuerzas similares están intentando hacerse con el poder. La manifestación atrajo a una amplia gama de sectores sociales: desde festivales culturales hasta iglesias y clubes deportivos como Bayern y 1860. Sin embargo, no todos estaban en sintonía; Georg Eisenreich, líder local del partido conservador bávaro CSU, prefirió mantenerse al margen mientras sus compañeros luchan por mantener distancia con AfD.
A pesar del revuelo político en torno a estas votaciones sobre política migratoria en el Bundestag (Parlamento alemán), líderes como Markus Soeder fueron contundentes: «No habrá cooperación» con los ultraderechistas. En momentos tan críticos como este, es vital recordar que cada paso hacia adelante es también un acto de resistencia ante quienes quieren dividirnos.