La mañana del sábado fue testigo de cómo la controversia puede dar paso a una conversación enriquecedora. En la plaza Quadrado de Palma, la artista Lluïsa Febrer, después de ser objeto de críticas por su cartel para las fiestas de Sant Sebastià, decidió dar un giro al debate y reunir a unas veinte personas para leer el libro ‘Ofendiditos’ de Lucía Litmajer. Este texto, que aborda temas tan candentes como la censura y la libertad de expresión, se convirtió en el hilo conductor de una jornada llena de reflexión.
Del revuelo a la lectura: una comunidad en acción
Acompañada por el colectivo Morro de Xafardera, Febrer no solo buscó hacer frente a las críticas, sino también abrir un espacio donde se pudiera hablar sin miedo. “Queremos seguir entendiendo el mundo a través de la lectura”, comentaron antes del evento, dejando claro que su intención era seguir conversando sobre lo sucedido y explorar juntos los matices del problema.
El encuentro comenzó con un folletín que presentaba un dibujo más sencillo –un cocinero– como símbolo del nuevo enfoque. Y es que lo que se pretendía era crear un ambiente propicio para escuchar activamente, lejos del juicio y lleno de respeto hacia todas las voces presentes.
Una vez explicados los detalles, los asistentes se dividieron en grupos que recorrieron algunas calles hasta encontrar el lugar perfecto para leer. La magia estaba en el aire cuando Febrer inició la lectura del primer capítulo mientras todos escuchaban atentamente sentados en el suelo. El compromiso y las ideas fluyeron; sus compañeras tomaron notas que posteriormente serían parte del coloquio final.
Cuando terminó la hora dedicada al libro, regresaron a la librería con ganas de compartir reflexiones e iniciar diálogos sobre cómo proteger nuestra libertad de expresión frente a cualquier tipo de amenaza. Así es como Lluïsa Febrer logró convertir una situación tensa en una oportunidad valiosa para pensar críticamente sobre nuestras libertades y construir juntos un camino hacia adelante.