Este domingo, Kosovo vive un momento decisivo. En unas elecciones legislativas que prometen ser intensas, el primer ministro Albin Kurti, líder del partido Vetevendosje (Movimiento por la Autodeterminación), se juega su futuro político. Aunque parte como favorito, sus posibilidades de repetir el triunfo aplastante de 2021 se han visto mermadas por cuatro años de tensiones constantes con Serbia y una creciente desconfianza desde Washington.
Entre la espada y la pared
No es para menos que Kurti sienta el peso de las críticas. Esta semana, Richard Grennell, el enviado especial de EE.UU., no ha dudado en calificarlo de «obstáculo» para el progreso. A través de la red social X, disparó sin contemplaciones: Kurti está «delirando» y las relaciones entre Kosovo y Estados Unidos están en su punto más bajo. Un escenario desalentador que ahonda en la sensación de caos que rodea a Pristina.
La situación con Serbia parece un laberinto sin salida. El presidente serbio, Aleksandar Vucic, ha ido más allá al describir a Kurti como «un hombre con una pistola cargada», lo que refleja la desesperanza ante un acercamiento real entre ambos países. Mientras tanto, la Unión Europea también ha endurecido su postura frente a Kosovo debido a los escasos avances en las negociaciones.
Kurti busca consolidar una identidad nacional fuerte para Kosovo y eso le lleva a rechazar propuestas europeas como la creación de una Asociación de Municipios Serbios. Pero esta negativa solo agrava un conflicto ya latente; lugares como Mitrovica Norte han sido testigos este año de momentos tensos nunca vistos anteriormente.
A medida que se acerca el día electoral, los ciudadanos tienen en sus manos decidir si continúan con la misma senda o buscan un cambio radical en el liderazgo. La oposición no pierde tiempo acusando al gobierno actual del aislamiento internacional del país; Lumir Abdixhiku, líder del LDK, pide a gritos un nuevo rumbo y recuerda que «este país está aislado».
A medida que avanza el día D para elegir a 120 diputados entre 26 partidos políticos y candidatos independientes, muchos esperan con ansias qué rumbo tomará su nación. Y mientras tanto, hasta seis eurodiputados ya están observando todo lo que ocurra durante estas elecciones cruciales para Kosovo.