Desde agosto del año pasado, la Unión Europea ha dado un paso firme hacia el futuro con su Ley de Inteligencia Artificial. Y, atención, porque desde este 2 de febrero, se han activado las restricciones que prohíben una serie de sistemas considerados de “riesgo inaceptable”. Esto no es solo una cuestión técnica; estamos hablando de proteger nuestros derechos y nuestra seguridad como ciudadanos. Así que, ¿qué significa esto realmente para nosotros?
Lo que está prohibido y por qué nos importa
La ley echa a la calle ciertas prácticas abusivas que no deberían tener cabida en nuestra sociedad. Entre ellas se encuentran esos sistemas manipuladores que intentan jugar con nuestras emociones o decisiones sin que nos demos cuenta. ¿A quién le gustaría ser víctima de eso? También se prohíben los sistemas de puntuación social y el reconocimiento facial en tiempo real, herramientas que clasifican a las personas según aspectos tan íntimos como su raza o su orientación sexual.
La Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) se convierte en nuestro guardián en esta batalla. A partir del 2 de agosto de 2025, cualquier infracción puede costar hasta 35 millones de euros. Eso es un buen pellizco para cualquiera. Pero aquí no acaba todo; si utilizas alguna tecnología prohibida, podrías enfrentarte a sanciones si eres consciente del riesgo.
Iban García, uno de los artífices detrás de esta ley, enfatiza que la responsabilidad principal recae sobre quienes desarrollan y comercializan estas tecnologías. Sin embargo, también hay espacio para quienes simplemente utilizan estas herramientas sin entender completamente sus implicaciones. En resumen, ¡estamos ante un cambio radical!
Europa quiere liderar el camino en el uso responsable de la inteligencia artificial y España tiene un papel destacado gracias a nuestro superordenador MareNostrum 5. Es hora de tomar conciencia sobre cómo estas innovaciones impactan nuestras vidas diarias y asegurar que se utilicen para nuestro beneficio.