En una conversación que resuena con esperanza, el canciller alemán, Olaf Scholz, se ha unido al presidente de transición de Siria, Ahmed al Shara, en un compromiso por impulsar una transición política inclusiva. Este diálogo se produce en un momento crucial, tras la caída del régimen de Bashar al Assad a principios de diciembre. ¿Qué significa esto para Siria? Un rayo de luz, quizás.
Nueva etapa para un país desgarrado
Scholz no ha dudado en ofrecer su mano amiga. Ha expresado su disposición a apoyar la reconstrucción del país árabe, con la ambición de que Siria vuelva a ser un lugar seguro para todos. Como bien señaló el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Hebestreit, Berlín está dispuesto a colaborar estrechamente con los socios europeos para lograr este objetivo. ¡Es hora de poner fin al reinado del terror!
Por su parte, Al Shara no ha dejado pasar la oportunidad de agradecer a Scholz por acoger a miles de refugiados sirios desde 2011. Es un gesto que refleja humanidad en medio del caos y que merece ser reconocido.
A esta conversación se suma la reciente visita de la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, quien estuvo en Siria junto a su colega francés, Jean-Noel Barrot. En esa reunión instaron al líder sirio a avanzar hacia un proceso político que pueda aliviar las sanciones europeas. Todo esto ocurre justo antes de una conferencia internacional programada para el 13 de febrero en París.
Y mientras tanto, Al Shara también se mantiene en contacto cercano con el presidente francés, Emmanuel Macron, lo cual subraya la importancia internacional que tiene este asunto. La comunidad mundial observa atentamente cómo evoluciona este esfuerzo por sanar las heridas abiertas en Siria.