MADRID 7 Feb. (EUROPA PRESS) – Desde el corazón de la Franja de Gaza, Tom Fletcher, el jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, ha hecho un desgarrador relato este jueves sobre una situación que supera cualquier predicción pesimista. La destrucción es abrumadora y el sufrimiento del pueblo palestino es más profundo de lo que jamás se imaginó. «Lo que estamos viendo aquí es simplemente devastador», confesó Fletcher, quien desde que se instauró el alto el fuego entre Israel y Hamás el 19 de enero, ha sido testigo directo del enorme esfuerzo humanitario que se despliega para aliviar las penurias de los sobrevivientes.
Una lucha por lo básico
Los trabajadores humanitarios están movilizando ayuda masiva: alimentos, agua potable, tiendas de campaña y medicamentos son solo algunas de las cosas vitales que están intentando llevar a quienes más lo necesitan. «La gente en Gaza está desesperada por agua», explicó Fletcher, recordando la impactante frase de un abuelo al que conoció: «Lo único que me queda en esta vida es mi bidón y el agua dentro».
En el norte, la situación es aún más crítica; apenas un pozo abastecido por la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos sigue funcionando. Además, su visita a hospitales también revela un panorama desolador; muchos han sido blanco constante del bombardeo israelí. «Las historias aquí son desgarradoras», dijo mientras recordaba a Al Awda, el único hospital operativo en esa zona tras perder a uno de sus médicos más valientes.
Aún con toda esta adversidad, Fletcher no dejó pasar la oportunidad para rendir homenaje a quienes siguen trabajando incansablemente bajo circunstancias imposibles. Muchos han perdido sus hogares y familias pero continúan luchando por los demás. A pesar del alto el fuego declarado, las autoridades siguen reportando muertes; este jueves ascendieron a 47.583 los fallecidos desde octubre del año pasado debido a los ataques iniciados por Israel tras los atentados perpetrados por Hamás.