Durante un periodo de tiempo a finales de 2022, el asteroide conocido como 2024 PT5 provocó gran interés entre los científicos, ya que inicialmente se pensó que era un asteroide visitante. Sin embargo, investigaciones realizadas por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM) han confirmado las sospechas de la NASA de que su origen se encuentra más cercanamente relacionado con la superficie lunar.
Análisis y confirmación del origen lunar
El asteroide 2024 PT5, descubierto en agosto de 2022, quedó atrapado por la gravedad terrestre entre septiembre y noviembre de ese año. Se le llegó a denominar como una mini-luna, un fenómeno raro en el comportamiento de los asteroides. El análisis posterior por parte del equipo español reveló que su espectro óptico coincide con los materiales traídos a la Tierra por las misiones Apolo y Luna, sugiriendo un contexto lunar.
Para determinar su composición, los científicos utilizaron telescopios ubicados en el Observatorio del Teide en Tenerife y en el Observatorio del Roque de los Muchachos en La Palma. También realizaron cálculos sobre su dinámica orbital en la UCM, encontrando que se asemeja mucho al sistema Tierra-Luna. Esta dinámica orbital refuerza la conclusión de que 2024 PT5 es, de hecho, un fragmento lunar.
Los investigadores notaron que el asteroide rota sobre su eje en menos de 60 minutos, aunque existe la posibilidad de que su rotación sea caótica, un comportamiento habitual en objetos que han sido generados a partir de impactos violentos.
Este estudio, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics Letters, se alinea con otras dos investigaciones independientes realizadas en Estados Unidos, lo que evidencia la importancia del hallazgo. También se ha identificado a otros dos asteroides con características similares a 2024 PT5, denominados 2022 NX1 y 469219 Kamooalewa, los cuales forman parte del cinturón de asteroides Arjuna.
Los descubrimientos sugieren que los impactos de asteroides en la Luna podrían ser responsables del aumento en la población de objetos cercanos a la Tierra, ampliando el entendimiento de la relación entre estos cuerpos celestes.