En un día cargado de emociones, Pedro Alliana se presentó como el nuevo presidente de Paraguay, justo tras el tumultuoso final del mandato de Santiago Peña. En su discurso inaugural, se dirigió directamente a aquellos que sufrieron las consecuencias del colapso de Ueno Bank, asegurando con firmeza que no se quedarán solos en este difícil camino. “Los compatriotas que hoy están pasando por esta crisis financiera serán compensados plenamente”, afirmó.
Alliana dejó claro que su compromiso es absoluto: “No los vamos a dejar solos. Ya ordené que se tomen acciones inmediatas para ayudar a los ahorristas, especialmente a los más vulnerables”. Durante su juramento ante el Congreso, enfatizó la urgencia de actuar y exigió a su equipo una dedicación total hacia la ciudadanía. “No quiero tibios para esta misión”, agregó con convicción.
Un cambio necesario
A lo largo de su intervención, Alliana reiteró la importancia de concentrarse en las prioridades internas del país. Pidió a sus ministros que limiten sus viajes al extranjero solo a situaciones realmente necesarias. “Ya hemos hecho suficiente afuera; ahora es tiempo de poner nuestra mirada en Paraguay”, declaró con determinación.
Además, dejó entrever sus intenciones claras: construir un gobierno digno que sea recordado por su generosidad y firmeza frente a quienes intenten perjudicar el futuro de los ciudadanos. “Al final del día, quiero saber qué hicieron cada uno de ustedes en favor del país”, subrayó, exigiendo rendición de cuentas sin excusas.
Entre sus promesas más destacadas están la reducción del gasto público innecesario y brindar asistencia prioritaria a quienes más lo necesitan. Con este enfoque renovado, Alliana asume la presidencia como el número 52 en la historia del país, enfrentando así un periodo lleno de desafíos tras el escándalo financiero que costó la caída de Ueno Bank y la destitución anterior.

