En un ambiente cargado de emociones, Quique Sánchez Flores, el técnico del Deportivo Alavés, se presentó ante los medios con un gesto que decía más que mil palabras. Su semblante serio reflejaba la preocupación que siente por su equipo en este momento tan delicado. “Lo que más nos preocupa ahora es recuperar la moral de los jugadores”, afirmó, dejando claro que hay una batalla interna que luchar antes de enfrentarse al Sevilla este viernes.
Un momento difícil para todos
Las últimas semanas han sido un auténtico torbellino para el Alavés. El dolor y la tristeza por la pérdida de un compañero han hecho mella en el ánimo del grupo. Jesús de Miguel expresó lo que muchos sienten: “Hemos notado el impacto en el ánimo del grupo porque es la pérdida de un compañero”. Es un recordatorio brutal de lo frágil que puede ser todo en la vida.
Quique también comentó sobre su deseo de hablar con Owono, pero se dio cuenta de que era demasiado pronto: “Está en su momento de soledad, aceptando la realidad”. Esos momentos son difíciles y nadie quiere apresurarse a ofrecer palabras cuando las heridas aún están abiertas.
Aunque el reto es grande y se avecina un ambiente hostil en Sevilla, donde los aficionados aprietan como nunca, Quique no pierde la esperanza. “Mañana será una prueba muy importante”, dijo con determinación. Hay que volver a lo básico; recuperar esa esencia competitiva que parecía perdida hace tiempo. Y eso pasa por entrenar intensidad y contundencia, algo vital si quieren dar vuelta a esta situación.
Aún así, no podemos ignorar cómo estas semanas han pesado mucho: “Llevamos dos semanas muy fastidiadas”, admitió Quique. Esa sensación colectiva puede afectar más allá del campo y hay que trabajar duro para devolverles esa chispa perdida.
Finalmente, mirando hacia adelante, queda claro que aunque las cosas estén complicadas hoy, hay espacio para la esperanza. El fútbol tiene estas sorpresas guardadas y a veces solo hace falta un pequeño empujón para volver a creer.

