El clima político en Washington ha cambiado y, con él, la percepción de Irán sobre lo que está sucediendo al otro lado del Atlántico. El jefe negociador iraní y presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, ha dejado claro este miércoles que los resultados de las ‘midterms’, donde el Partido Demócrata ha tomado las riendas de ambas cámaras del Congreso, son un contundente «no» a la guerra. Así lo expresó a través de sus redes sociales después de que se confirmara el vuelco electoral en EE.UU., subrayando que los ciudadanos han hablado: «han dicho no a la vía militar».
Qalibaf no se ha andado con rodeos y ha advertido a Washington sobre lo que podría pasar si ignoran esta clara señal. “Si el Gobierno de EE.UU. decide traicionar la voluntad de su pueblo para complacer a chantajistas y financiadores internacionales, aprenderán que nuestro ‘NO’ vendrá acompañado de una pesadilla”, afirmó, dejando entrever que Irán está listo para defender su postura ante cualquier desaire.
Cambio de rumbo tras una noche histórica
La victoria demócrata no solo representa un cambio en el control político; también es interpretada como un castigo hacia las políticas actuales, especialmente por el impacto económico derivado del aumento del combustible debido al conflicto iniciado por Trump con Irán. La noche fue histórica: los demócratas lograron asegurar al menos 51 escaños en el Senado y superaron holgadamente los 218 necesarios en la Cámara de Representantes.
A pesar del revés electoral, Trump ha optado por evitar hacer autocrítica. En lugar de reflexionar sobre su gestión, se limitó a afirmar que si hubiera sido candidato directo, los republicanos habrían «arrasado». Pero ahora es momento de mirar hacia adelante; ¿qué significa todo esto para las relaciones internacionales? La respuesta parece depender mucho más del pueblo estadounidense y su deseo por un futuro sin guerras.

