La mañana de este martes se convirtió en un verdadero torbellino para la aviación europea. Siete vuelos fueron objeto de alarmantes amenazas de bomba, lo que llevó a las autoridades de varios países como Polonia, Italia, Bulgaria y España a activar sus protocolos de seguridad. En nuestro país, el aeropuerto de Murcia tuvo que saltar a la acción tras recibir una alerta en un avión de Ryanair que venía desde Mánchester.
Reacciones y procedimientos
Imagina la tensión en el aire: dos aviones más que partieron hacia Varsovia desde Londres y Copenhague también recibieron avisos similares. Las autoridades polacas comunicaron que la amenaza había sido cancelada alrededor de las 12:21 horas (hora local), permitiendo al aeropuerto retomar sus operaciones normales tras una intervención cuidadosa.
En Bulgaria, la situación no fue menos tensa. Dos vuelos provenientes de Bérgamo y Dublín aterrizaron en Sofía bajo la sombra del pánico. Afortunadamente, el ministro Georgi Peev confirmó que no se encontraron explosivos tras las inspecciones exhaustivas por parte del equipo especializado contra el terrorismo.
A estos cinco vuelos hay que añadir otros dos que llegaron al aeropuerto romano de Fiumicino desde Dublín y Lisboa. Ambos también fueron revisados tras recibir amenazas similares, aunque afortunadamente sin hallazgos relevantes. Pero eso sí, las Fuerzas Aéreas italianas tuvieron que movilizarse para escoltar uno de esos aviones sospechosos.
De los siete vuelos implicados, cinco eran operados por Ryanair, mientras que los otros pertenecían a LOT y SAS. Todos resultaron ser falsas alarmas, pero no cabe duda: la angustia y la incertidumbre siempre están presentes cuando se trata del cielo.

