La madrugada del domingo trajo consigo una escena que nadie quiere ver: un joven de 23 años, al volante de una motocicleta, embiste por detrás a un taxi detenido en el paseo Marítimo de Palma. Todo ocurrió alrededor de las 03:00 horas, justo en la avenida de Gabriel Roca, donde la imprudencia y la falta de responsabilidad se combinaron para dar lugar a un accidente que pudo haber sido mucho más grave.
Este chico no solo iba bajo los efectos del alcohol, sino que además ni siquiera tenía el permiso de conducir. La Policía Local está llevando a cabo una investigación, pero lo cierto es que la moto quedó hecha trizas tras chocar con fuerza contra el taxi. El impacto fue tan brutal que el motorista salió disparado hacia adelante, rompiendo la luna trasera del coche antes de caer pesadamente sobre el asfalto.
Un desenlace peligroso
No pasó mucho tiempo antes de que llegara una ambulancia para atender al joven, quien, por suerte, no sufrió lesiones más graves pese a llevar abierta la mentonera de su casco modular. Sin embargo, lo preocupante no termina ahí; los agentes notaron rápidamente los signos evidentes de haber estado bebiendo y al realizarle la prueba de alcoholemia ¡sorpresa! dio un resultado alarmante: 0,89 miligramos por litro. Esto supera con creces el límite permitido y entra en el terreno penal.
Además de este problema con el alcohol, las autoridades descubrieron que nunca había conseguido su licencia para conducir. Por tanto, ahora enfrenta no uno sino dos delitos graves: conducir ebrio y hacerlo sin tener carné. Y como si esto fuera poco, también le cayeron denuncias por no prestar atención mientras conducía y por circular sin seguro obligatorio. La moto fue inmovilizada y todo se ha enviado al juzgado correspondiente.

