En un momento en que el mundo debería estar buscando la paz, una comisión independiente de Naciones Unidas ha sacado a la luz una dura realidad: Israel sigue cometiendo actos que rozan el genocidio en Gaza, incluso durante el alto el fuego que se había pactado hace un año. La situación es alarmante no solo en la Franja, sino también en Cisjordania, donde las denuncias de asesinatos selectivos y torturas son cada vez más frecuentes.
Un informe desolador
El último informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado no deja lugar a dudas. Se habla de crímenes de guerra y violaciones contra los derechos humanos que están marcando a fuego a la población palestina. Según Srinivasan Muralidhar, presidente de la comisión, las fuerzas israelíes siguen atacando intencionalmente a civiles palestinos con un objetivo claro: exterminar al pueblo palestino. Y mientras esto ocurre, los habitantes de Gaza ven cómo sus vidas son destruidas sin compasión.
Pero no todo queda ahí; Cisjordania está viviendo un verdadero horror con asesinatos intencionados por parte del ejército israelí. Las casas son destruidas y las condiciones de vida se vuelven cada vez más insoportables para los palestinos. Es como si estuvieran condenados a desaparecer, empujados fuera de sus tierras por una estrategia sistemática que ignora cualquier noción de humanidad.
Aparte del sufrimiento causado por esta violencia brutal, la misma comisión critica duramente a la Autoridad Palestina por su incapacidad para proteger a sus ciudadanos. Periodistas y defensores de derechos humanos han sido atacados sin piedad; su espacio vital se reduce cada vez más ante una represión silenciosa pero efectiva.
Desde Egipto, António Guterres también ha expresado su preocupación por lo que ocurre en Cisjordania. Los asentamientos israelíes crecen implacablemente mientras los desalojos son constantes. La advertencia es clara: estamos frente al inminente espectro de una limpieza étnica que podría dejar cicatrices imborrables en esta tierra ya desgastada por el conflicto.

