El presidente francés, Emmanuel Macron, se ha comprometido a tomar medidas «contundentes» para atender las «legítimas demandas» de los estudiantes de secundaria. Este grupo, en el corazón de una intensa agitación social que ha sacudido el país este mes, ha llevado a casi medio millón de personas a manifestarse nuevamente este fin de semana. Junto a ellos, los ‘chalecos amarillos’ reavivaron sus protestas, clamando por una reforma profunda del sistema educativo y exigiendo la dimisión del presidente por el fracaso de su gestión económica.
La presión aumenta en Marsella
El pasado lunes, Macron llegó a Marsella, una ciudad golpeada por disturbios desde el 17 de octubre. Allí, destacó que las nuevas medidas de seguridad implementadas por su ministro del Interior dieron resultado durante las protestas recientes. Sin embargo, advirtió que el próximo sábado será un día crítico y que se mantendrán altos niveles de vigilancia. “Se ha logrado mantener el orden”, afirmó ante los medios, pero no podemos bajar la guardia.
No obstante, Macron no se quedó solo en temas de seguridad. En un tono más combativo, lanzó críticas hacia los «movimientos de extrema izquierda», señalando que las redes sociales han sido un vehículo para incitar la violencia durante estas manifestaciones estudiantiles. «Las redes perjudican nuestras democracias», dijo con firmeza. “La única forma de responder a esto es mediante una estrategia enfocada en la seguridad”.
A medida que se acerca la reunión programada entre el primer ministro Sébastien Lecornu y diversas organizaciones estudiantiles a las 14:30 horas, todos esperan con expectación lo que puede surgir. Tres horas después, una rueda de prensa contará con la presencia del ministro de Educación Nacional y su homólogo en Educación Superior. La comunidad educativa está atenta; es momento crucial para escuchar si efectivamente habrá cambios reales o si solo serán palabras al viento.

