En una reciente declaración que ha levantado ampollas, Elon Musk, el visionario detrás de Starlink, no ha tenido pelos en la lengua al reprochar a Ucrania su utilización del servicio de internet por satélite. Según él, las Fuerzas Armadas ucranianas han hecho un uso «indebido» de esta herramienta, empleándola para guiar drones con fines bélicos y causar bajas humanas. No se anda con rodeos: «Usar Starlink, un servicio civil comercial, para ataques ofensivos jamás ha estado permitido ni debería estarlo», lanzó Musk en sus redes sociales.
Una advertencia clara
Musk también ha manifestado que Ucrania ha violado los términos de servicio al utilizar la plataforma para estos fines tan oscuros. La desconexión del servicio para dispositivos que viajan a altas velocidades fue una decisión que tomó hace poco y que parece haber sido bien recibida por algunos. Pero él sigue defendiendo la utilidad de Starlink para la defensa ucraniana: “Es el único sistema que no puede ser interferido o destruido… al menos por ahora”, aseguró.
El magnate subrayó lo crucial que es este servicio en el frente, señalando que si desapareciera, “la línea del frente ucraniano se hundiría de inmediato”. Es más, enfatizó que SpaceX ha hecho más por la defensa de Ucrania que cualquier otra empresa privada hasta la fecha. Sin embargo, no se queda ahí; también recordó la existencia de Starshield, controlado por el Gobierno estadounidense y cuyo uso está sujeto a decisiones políticas.
Cerrando su discurso con una crítica mordaz hacia aquellos belicistas que justifican acciones violentas sin ofrecer soluciones reales, Musk dejó claro su desprecio: “¡Ojalá ardan en el infierno!”. Sin duda alguna, estas palabras han dejado una huella profunda en el debate sobre el uso ético y responsable de tecnologías avanzadas en conflictos armados.

